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Autógrafo de José Antonio Caballero, Marqués de Caballero |
Desde ese mismo instante el ministro tomó las
riendas de una gesta, en materia de higiene y salud pública, de dimensiones
globales. Como demuestran todos los estudios e investigaciones realizadas hasta
la fecha, nuestro paisano dirigió con diligencia el encargo desde el primer
instante hasta el último. De su pluma salió la orden del 27 de julio de 1803 para
contratar el buque de la expedición; él dictó la orden del 4 de Agosto de 1803(2) con los integrantes del equipo
expedicionario donde decide
apartar de la dirección al médico de cámara José Felipe Flores, dar el mando a Fco. Javier Balmis e imponerle un subdirector: José Salvany. Desde ese momento Balmis reporta todos sus informes al
ministro. El ministro de Gracia y Justicia, en circular del 1 de Septiembre de 1803, informa de la expedición a todos y cada uno de los gobernadores y virreyes de los territorios de ultramar. Aquí se le enviaba, a los virreinatos y demás territorios, instrucciones del modo de proceder y como se debía recibir a los expedicionarios. El 14 de Octubre de 1803, a propuesta de Balmis, el ministro firma la orden de incorporación de la rectora de la Casa de Expósitos de la Coruña a la expedición. El 4 de Diciembre de 1806 Balmis, ya en Madrid, remite al ministro el informe de cuentas de su regreso de su labor profiláctica (3).
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Fco. Javier de Balmis |
No obstante los máximos responsables de que
todo saliera según lo previsto y de que la expedición fuera uno de los más
grandes hitos de la historia en materia de sanidad pública fueron: El científico y médico
militar Francisco Javier de Balmis (Alicante, 2 de diciembre de 1753 – Madrid,
12 de febrero de 1819) como Jefe de la Expedición; José Salvany y Lleopart (Cervera,
España, hacia 1778 - Cochabamba, Bolivia, 21-7-1810) como subdirector. Ayudantes médicos: Manuel Julián Grajales y Antonio Gutiérrez y Robredo. Practicantes: Francisco Pastor y Balmis (Sobrino del Director) y Rafael Lozano Pérez. Enfermera/os: Basilio Bolaños, Antonio Pastor, Pedro Ortega y Isabel Sendales Gómez
El asunto puede pensarse que es trivial: llevar
la vacuna hasta América y administrársela a los habitantes de aquellos
territorios para liberarlos de viruela, pero estamos en 1803. Nada podía
dejarse a la improvisación, por tanto, el primero de los objetivos era la
elección de los criterios de conservación de la vacuna en su óptima naturaleza
para la propagación y para poder difundirla; el segundo de los objetivos era
instruir a los médicos y personal sanitario de las poblaciones visitadas en la
práctica de la vacunación; y por último crear «Juntas de Vacunación» en las
capitales y principales ciudades de los Virreinatos, para que se encargasen de
asegurar la conservación del fluido vacuno activo con el paso del tiempo.
Para el primero de los objetivos, el
transporte en óptimas condiciones del fluido a miles de kilómetros, dado que la
vacuna no se conservaba más de doce días in vitro, va a requerir la inoculación
en cadena por la técnica de brazo a brazo durante todo lo que dura el trayecto.
Se inoculará el virus mediante una pequeña incisión en niños entre 3 y 9 años,
quienes desarrollarán pequeños síntomas de la enfermedad pero quedarán
inmunizados y protegidos del virus más agresivo. De niño en niño el virus para
la vacuna llegó activo a América. Se escogieron a 18 niños de la Casa de Expósitos de La Coruña. 4 niños más, hasta los 22 que partieron, eran de la Inclusa de Madrid. De los 22 niños, 7 tenían 3 años. Isabel Sendales Gómez, enfermera y rectora de la Casa de Expósitos (Santa Mariña de Parada, Órdenes, La Coruña, 1771 - Puebla de los Ángeles, México) fué la encargada de cuidar de los niños durante la expedición. Sendales (4) es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la primera enfermera de la historia en misión internacional.
Se partió de La Coruña el 30 de
noviembre de 1803 en la corbeta María Pita con los 22 niños a bordo. Nunca
antes se había hecho travesía parecida. Desde La Coruña se viajó a San Juan de Puerto
Rico, La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, La Habana, Mérida, Veracruz y la
Ciudad de México. En la Ciudad de México, el ministro Caballero, después de
recibir noticias de Balmis terminó por castigar al virrey de Nueva España, José
Iturrigaray, por su indisciplina y desconsideración para con él.
En septiembre de 1805 Balmis zarpó, en esta ocasión con 26 niños, a bordo del Magallanes del puerto de Acapulco hacia Manila, capital de las Filipinas y en
1806 volvió a España. En su viaje de regreso todavía difundió la vacuna por
Macao y Cantón (China) y en la isla de Santa Elena, posesión inglesa del
Atlántico sur.
El 14 de Agosto de 1806
Balmis escribe carta al ministro a su llegada a Lisboa procedente de Macao. El
7 de Septiembre de 1806 Balmis fue recibido por el Rey y el ministro de Gracia
y Justicia. La expedición no quedó finalizada con el
retorno a España del director de la expedición en 1806. La hazaña se considera acabada con la finalización del resto de
expediciones en 1810. La gesta se convertirá a la postre, en palabras del
propio descubridor de la vacuna Edward Jenner, en el ejemplo de filantropía más noble y más memorable nunca vista antes
y será conocida en el mundo y para los anales de la historia como: La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna
de la Viruela (The Spanish Royal
Philanthropic Smallpox Vaccine Expedition).
José Antonio Caballero Vicente Campo
Caballero y Herrera, nuestro ministro de Gracia y Justicia, que según
chascarrillos de la época, no era “ni
gracioso, ni justo, ni caballero”; que primero Godoy se refirió a él en sus memorias en estos términos “fue tan funesto y fatal para la patria como
Escoiquiz”(5); y que luego Benito Pérez
Galdós le dedicó, entre otras, estas lindezas en sus Episodios Nacionales “Hombre nulo, ignorante, sin más habilidad
que la de la intriga, era el tipo de leguleyo chismoso, tramoyista que funda su
ciencia en conocer, no los principios sino los escondrijos, las tortuosidades y
las fórmulas escurridizas del derecho para enredar a su antojo las cosas más
sencillas”; nos encontramos frente a ellos como su más firme defensor a Juan Caballero Rodríguez, nuestro paisano, cuando dice: “Contra este ribereño preclaro se ensaña la Historia,
porque el indeseable Godoy lo culpa en sus memorias de muchas torpezas debido a
su propia nefasta gestión gubernamental.” y cuando se
lamenta: “¡ Cuanto tiene que ahondar la crítica en la psicología de los sucesos
para esclarecer éstos y otros infundios históricos, propios de escritores
ligeros y mal documentados ¡”
Lo cierto es que en los últimos tiempos, juzgada su obra al frente del ministerio con más imparcialidad que Godoy y menos apasionamiento que Galdós, es bastante generalizado por los historiadores actuales poner en valor sus aciertos en muchas de sus actuaciones como ministro, como su reforma universitaria, la reducción de los poderes de la Inquisición o su eficacia en los asuntos por encargo del rey Carlos IV como el de la vacuna de la viruela. En relación, por ejemplo, a su reforma universitaria de 1807, se ha llegado a escribir: “Su larga gestión fue beneficiosa para la instrucción pública, pues, dentro de los asuntos propios de su Ministerio, le dedicó una atención preferente. Lograría, sobre todo, llevar por fin a buen término la elaboración de un Plan General de reforma de las universidades, consiguiendo así hacer lo que ni los gobernantes de Carlos III lograron llevar a cabo, y que vería la luz precisamente en las postrimerías del reinado, en 1807, circunstancia desgraciada que frustraría, en parte, su eficacia práctica.”(6)
Coincidiendo con las celebraciones del bicentenario de la efeméride, este episodio de nuestra historia empezó a darse a conocer para el gran público, existiendo ya mucha literatura novelada e incluso ha acabado llevandose a televisión:
·
La novelista
dominicano-estadounidense Julia Álvarez escribió
un relato de ficción sobre la expedición desde la perspectiva del único miembro
mujer, la rectora del orfanato, Isabel Sendales Gómez, en Saving the World (2006), ISBN
978-1-56512-510-0.
·
Esta expedición es el tema central
de la novela Los héroes olvidados
(2011), ISBN
978-8-49918-2162 de Antonio Villanueva Edo
·
El ganador del Premio Planeta, Javier Moro, cuenta en clave novelística
la historia de estos niños en su libro A
flor de Piel (2015) ISBN
9788432224942.
·
La expedición fue recreada también
por la escritora madrileña Almudena de Arteaga en su novela Ángeles Custodios, de 2010. La película
de RTVE 22 Ángeles, de Miguel
Bardem, de 2016, está basada en esta novela. En ella el actor Pedro
Casablanc encarna a Balmis, Octavi
Pujades a Salvany, y María
Castro a la enfermera Isabel Sendales.
Como epílogo, comentar sobre la enfermedad de la viruela, que en 1979 la OMS suprime la obligatoriedad de la vacuna antivariólica y en 1980 la declaró erradicada en el mundo. Pese a la gran contribución que supuso la Real Expedición, más de 200 años después, esta gesta no es muy conocida ni España ni en el mundo. Tampoco en 1980 cuando la OMS la declaró erradicada hizo ninguna mención a la misma.
REFERENCIAS
(2) Referencia obtenida de monografía del CSIF. Archivo General de Indias. Sección: Indiferente General. Leg. 1558-A, f. 2v-2.
(3) Referencia obtenida de monografía del CSIF. Archivo General de Indias. Sección: Indiferente General. Leg. 1558-A. Informe de cuentas que realiza Balmis a su regreso de sulabor profiláctica y envía a José Antonio Caballero. Madrid, 4 de diciembre de 1806.
(4) De la Revista de Sanidad de las Fuerzas Armadas. Vol. 60, nº 2. Monografía: BICENTENARIO DE LA «REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA DE LA VACUNA» 1803 a 1806-2003 a 2006. Sus apellidos siguen siendo un enigma: Isabel Zendalla y Gómez, Ysabel Gómez Sandalla, Isabel López Sendales, Isabel López Gandalla, Isabel Sendales y Gómez. En 1971 el ayuntamiento de La Coruña le dedicó la calle “Isabel López Gandalla”
(5) Wikipedia. Juan Escóiquiz Morata. (Ocaña, 14 de julio de 1747-Ronda, 20 de noviembre de 1820) fue un escritor, preceptor y canónigo español. En 1796 fue llamado por Godoy para ocuparse de la formación del futuro Fernándo VII pero desde este cargo dio rienda suelta a su ambición política, enfrentando al futuro rey contra Godoy.
(6) Alfonso Pozo Ruiz. Univ. de Sevilla. https://personal.us.es/alporu/historia/reforma_caballero_1807.htm